Lindus 2011: Trabajo en otoño…

Las jornadas de trabajo en Lindus se alargaron este año a lo largo del mes de octubre y con el avance de la temporada migratoria varias cosas han ido cambiando, tanto desde el punto de vista natural como del de las dinámicas de trabajo.
Los paisajes van cambiando, el seco verano, que ya se hacía notar en la vegetación, da paso a la otoñada ya a finales de mes. Afortunadamente las nieblas antes y las lluvias al final no han dejado que las montañas adquirieran un aspecto demasiado agostado (a pesar de que a pocos kilómetros más al sur esto era bastante evidente). Así, el verde del hayedo ha dado paso a amarillos, ocres y anaranjados combinados con verdes de varias intensidades.
Por otro lado, los amaneceres y los atardeceres ganan en espectacularidad gracias a la inclinación de los rayos solares y a lo cambiante del tiempo, que trae cielos muy variados en cuanto a luz y nubosidad.

Luna llena al amanecer sobre el Adi.

En octubre ya no hay voluntarios que nos acompañen en nuestra tarea y nuestro trabajo se desarrolla prácticamente en solitario. Las largas horas de campo que antes se acompañaban de amenas charlas y bromas están ahora dedicadas al silencio y a los pensamientos internos con breves comentarios ocasionales.
Sin embargo a pesar de esta aparente soledad los montes están más concurridos que nunca, ya que estamos en plena temporada de caza. Si antes cuando llegabamos de madrugada a nuestro punto de observación descubríamos una tranquilidad sugerente, en octubre debemos conducir con cuidado por el estrecho acceso debido a los numerosos vehículos de cazadores que llegan a la par que nosotros. Durante la jornada los habituales sonidos del campo y los cencerros del ganado se ven perturbados por los tiros que suenan con profusión. 

Las nieblas de fondo de valle, otro fenómeno frecuente en las mañanas otoñales.

Ya no observamos las mismas especies de aves que hace unas semanas. Si bien aún se ven de vez en cuando algún Águila pescadora, Aguilucho lagunero o Cernícalo vulgar, el actual momento está copado por el Milano real, el Aguilucho pálido, la Grulla común y las palomas. También numerosos paseriformes están ahora viajando hacia el sur… ya no tanto insectívoros, sino otras especies como la Alondra común, la Alondra totovía, la Lavandera blanca, diversas especies de zorzales, los Pinzones vulgares, Pardillos comunes, Jilgueros y los primeros Lúganos.

Bandada de grullas sobrevolando Lindus.

Hay días en que las condiciones se hacen realmente duras, especialmente por el viento y el frío, con temperaturas que no superan los 5ºC, pero que bajo el intenso aire producen una sensación térmica de 4 ó 5 grados menos. Esto puede ser soportable durante un tiempo razonablemente corto, pero padecerlo durante 11 horas continuadas convirtió estos días en jornadas difíciles. Para combatir estas condiciones tuve que recurrir a un completo equipo de ropa entre el cuál estaban muchas de las prendas que he utilizado en mis visitas a las regiones polares, a saber:
– Calcetín fino
– Calcetín gordo
– Bota
– Calzoncillos largos
– Malla térmica
– Pantalón de montaña
– Pantalón impermeable
– Camiseta térmica
– Camiseta de manga corta
– Camiseta de manga larga
– Forro polar nº 1
– Forro polar nº 2
– Cortavientos
– Chaqueta impermeable
– Buf
– Gorro de forro polar
– Gorro con orejeras
– Capucha
– Guantes interiores
– Guantes exteriores
Además de todo esto resulta necesario moverse de vez en cuando para poder reactivar la circulación sanguínea y desentumecer los músculos.

Last days working monitoring the bird migration at Lindus. Autumn brought cold and windy days and we had to wear thick clothes to mantain the heat in our bodies. Red Kites, Common Cranes, Woodpigeons and Stock Doves have been the most common species in the las month.

Las ovejas peinadas por el fuerte viento.

El día 25 se formó un pequeño tornado que nos hizo poner los pies en polvorosa, aunque luego se deshizo rápidamente. Este día tuvimos vientos de más de 120 km/h.

A menudo las nieblas se instalan en las cimas e impiden nuestro trabajo. En la imagen la subida a Lindus sin apenas visibilidad.

Lindus de nuevo en la prensa

El pasado día 15 apareció este artículo en el suplemento Tierra de el diario El Pais, donde se habla de los campos de seguimiento de la migración existentes en la Península Ibérica, incluyendo Lindus. Y casualmente en la fotografía que ilustra el artículo aparezco yo.
A pesar de la placidez que sugiere la fotografía lo habitual es una intensa actividad que deja poco espacio al relajo, por eso hay que aprovechar los pocos momentos en que éste tiene su lugar. 
Casualmente el fotógrafo coincidió con uno de estos escasos instantes…

Para consultar la versión online del artículo clica aquí.

Another press article about the migration survey in Spain, but specially about Lindus, this time in the El País newspaper. The one on the picture is me.

La prensa se hace eco del corredor de Lindus

Hoy 14 de octubre, en el diario Berria, se ha publicado este artículo sobre el Corredor sahariano que vimos días atrás en Lindus. El artículo ha aparecido en el suplemento Nafarroako Hitza -pag. 3- y está redactado en euskera.

Lindusen ikusitako Hankarinari buruzko artikulua gaur Berrian argitaratua (Nafarroako Hitza gehigarrian, 3. orrialdean).
Article about the sightseeing of the Cream-coloured Courser seen at Lindus in the local newspaper Berria (in basque).

¿Los pajareros tenemos un patrón?

De entre quienes nos dedicamos a observar aves ¿a quién no le ha ocurrido que al terminar la actividad ha vuelto a casa y su familia le ha preguntado a ver dónde nos habíamos metido? Y es que observar aves es un disfrute que hace que se nos pase el tiempo “volando”. Es posible que creamos que esto es algo que nos ocurre desde hace pocos años, ya que ‘ver pájaros’ es una actividad lúdica que se ha extendido hace bien poco entre nosotros, sin embargo, indagando un poco en nuestra historia y nuestras leyendas podemos darnos cuenta de que no es un pensamiento acertado.
En una visita al Monasterio de Leire (un bello paraje navarro situado en la cara sur de la sierra homónima) pude hacer un descubrimiento que me llamó mucho la atención en este sentido, ya que me reveló la fascinación por las aves que existe desde antaño. Y este “descubrimiento” (personal) no es ni más ni menos que la Leyenda de San Virila, una historia extraordinaria que pude leer en un pequeño cartel situado en uno de los muros del interior del monasterio.

Monasterio de Leire visto desde las faldas de la sierra homónima; al fondo puede apreciarse el embalse de Yesa.

La leyenda cuenta que hacia el año 850 era Virila abad del monasterio y que una mañana primaveral decidió ir a caminar por los alrededores del mismo. Paseando llegó hasta un lugar agradable con una fuente en el que se detuvo y quedó obnubilado por el canto de un ruiseñor. Después de disfrutar de los gorjeos del ave decidió volver al monasterio, pero cuando llegó se dió cuenta de que nadie le reconocía… y es que habían pasado 300 años desde que abandonara el edificio y, entonces, debido a su ausencia y a pesar de una búsqueda sin éxito, lo dieron por desaparecido.

 Una imagen del interior del monasterio.

Aunque esta sea una leyenda que nos rememora a otras de origen celta existe un ápice de verdad en ella ya que Virila fue realmente abad del monasterio y se acredita su culto desde los días del rey Sancho el Mayor (1.004 – 1.035).

 Imagen de San Virila.

También podemos constatar la presencia de la fuente así como la existencia de ruiseñores en la zona, cuyo canto puede oírse por doquier, sobre todo en primavera.

En la actualidad nos queda la leyenda y también un paseo por un intrincado pero bello sendero que nos lleva hasta la fuente en que se cuenta San Virila quedara prendado por el ser alado. El lugar es además un magnífico ejemplo de bosque mediterráneo en las faldas de la sierra, un excelente rincón para observar aves tales como curruca carrasqueña, curruca mirlona, mosquitero papialbo, halcón peregrino, alimoche común y hasta quebrantahuesos, entre muchos otros.

El sendero que nos lleva hasta la fuente pasa a través de rincones que atesoran la magia del lugar.

Fuente de San Virila.

Más de una persona me ha preguntado alguna vez sobre quién era el patrón de los ‘pajareros’ y hasta ahora nunca había tenido respuesta, o si acaso respondía que no debía de existir, pero si algún santo o santa merecería serlo es este señor por demostrar tal pasión y sensibilidad ante semejante fenómeno natural como es el canto de las aves. Por informarme más sobre el tema pregunté sobre la fecha de celebración del santo, de San Virila, y para colmo ésta resultó ser el 3 de octubre… día que tradicionalmente el Día Mundial de las Aves, lo cuál es una ¡total casualidad! (¿o no?).
Pensamientos más frívolos me llevaron a pensar que si este hombre quedó prendado del canto de un ave tan común y que debía de oir a diario cientos de veces es porque el ave que escuchó no era un ruiseñor común (Luscinia megarhynchos), nuestro ruiseñor autóctono, sino una especie diferente y, por supuesto, rara en el lugar como para que le llamara la atención y le prestara tamaña atención… ¿quizás un ruiseñor ruso (Luscinia luscinia)? ¿nos encontramos ante el primer indicio de una rareza en Navarra? Después, con una sonrisa, me sorprendo pensando en semejantes ideas alocadas y las achaco a mi deformación profesional o pasión desmedida por estos temas.

El caso es que a San Virila se le pasó el tiempo “volando”, como a tantos de nosotros… que llegamos a comer una hora más tarde de lo que nos habían convocado y entonces hemos de soportar las miradas de desaprobación de los comensales y comer sólos y con la comida fría o, peor, recalentada.

St. Virila was around the year 850 the abbot of the Leire Monastery, in Navarre. His legend tells that one spring day he went to the mountains and he spend some time listening to a nightingale singing near a spring. When he went back to the monastery nobody recognize him; 300 years were passed since he left the building. It seems that there is no patron saint for the birders, but Virila could be the one because of his passion for birds. Even if you’re no religious the site devices a visit because it’s a very good birding spot where you can find Subalpine Warbler, Orphean Warbler, Bonelli’s Warbler, Perehrine Falcon, Egyptian Vulture, Lammergeier and many other birds.