Un colimbo grande en Iruñerria

7 marzo de 2016: José Ardaiz avisa de la presencia de un colimbo grande (Gavia immer) en la Balsa de La Morea, un pequeño humedal artificial rodeado por un par de polígonos industriales y algún campo de cultivo. A pesar de estar situado en Beriain, muy cerca de Pamplona/Iruña (donde vivimos unos cuantos pajareros) es un lugar poco visitado porque generalmente aloja pocas aves y de carácter común. Pero hoy surgió esta inesperada sorpresa…

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El colimbo grande es una especie que invernal regularmente en la costa cantábrica y que parece que este invierno ha aparecido con una mayor presencia de lo habitual. Los lugares de invernada más próximos son Txingudi y Donostia, en Gipuzkoa, pero su presencia en Navarra es realmente rara y existen pocas citas; buceando en la bibliografía y eBird estas son las referencias que he encontrado:

03/12/1998 – Embalse de El Ferial, Bardenas Reales – 1 ex (Javier Erdozain)

18-19/12/1999 – Embalse de El Ferial, Bardenas Reales – 1 ex (Javier Erdozain, Gabriel Berasategi)

22/12/1999 – Laguna de Lor, Ablitas – 1 ex (Jesús María Lekuona)

16/01/2000 – Embalse de El Ferial, Bardenas Reales – 1 ex (Gabriel Berasategi, Luis Almingol, Carlos Almingol)

25/01/2008 – Embalse de Urdalur, Ziordia – 1 ex (José Ardaiz, Ricardo Rodríguez)

29/11/2009 – Laguna de Lor, Ablitas – 1 ex (Diego Villanúa)

14/01 – 08/03/2012 – Laguna de Lor, Ablitas – 1 ex (José Ardaiz, Ricardo Rodríguez)

Como se puede apreciar esta especie aparece en Navarra en invierno, entre diciembre y marzo, y en balsas o embalses, es decir, humedales de gran profundidad y en los que pueden encontrar alimento.

Este nuevo ejemplar, que es el primero conocido en Iruñerria (la Cuenca de Pamplona), aparece cuatro años después de la última cita navarra.

Estando observando el ave en la balsa un par de paseantes, que son habituales en la zona, me comentan que este colimbo lleva alrededor de 8 días en el lugar, con lo cual su aparición podría coincidir con el fuerte temporal del W-NW que tuvimos por esas fechas y que fue especialmente intenso en la costa vasca. Durante la observación se le ha observado alimentándose de cangrejos y lucios pequeños de forma frecuente, por lo que parece que alimento no le falta como para permanecer una temporada más o menos prolongada. Si es cierto que se ha podido apreciar que en la pata izquierda llevaba enganchada un pita y, posiblemente otra en el cuello con un anzuelo, pero ello no parecía dificultar sus quehaceres.

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Este colimbo es aparentemente un ejemplar de primer invierno (¿o quizás 2º inv?) que ya presenta secundarias sin blancuzco (no apreciable en las imágenes) plumas más pardo-grisáceas ya mudadas características de estas aves en un invierno ya avanzado.

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El colimbo en una de sus zambullidas.

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Como interesante conclusión que conviene visitar todo tipo de lugares (aunque a priori no parezcan muy prometedores) en cualquier momento del año, nunca se sabe cuándo y dónde puede aparecer algo excepcional (aunque si se vea que para algunas especies, como el colimbo grande, hay meses en los que la probabilidad es mayor).

Las fotografías han sido tomadas mediante phonescoping.

Las aves marinas de las Sept-Îles

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Desde niño me gustaba admirar esas ilustraciones con grandes colonias de aves marinas que algunos libros de naturaleza mostraban, unos acantilados muy bulliciosos repletos de alcatraces, araos, alcas, frailecillos, gaviotas… Donde yo vivía lo más parecido que había cerca era la colonia de gaviotas patiamarillas (entonces consideradas dentro del complejo ‘gaviota argéntea’) de las paredes costeras del monte Ulía, en Donostia. Las colonias de estas gaviotas, sin dejar de ser bulliciosas, son más laxas y su carácter (casi)* monoespecífico le “restaba” cierta emoción y encanto (o por lo menos así me lo parecía a mi en esas etapas de mi juventud en que anhelaba visitar una colonia de “las de libro”). Read more

Una semana en Islandia

Desde mis comienzos en el pajareo siempre me llamó la atención el hecho de que por nuestras latitudes recibíamos en época migratoria o en invierno una serie de especies de aves que crían en el lejano norte, en tierras heladas, más allá del alcance de mi imaginación. Veía aparecer a estas especies de forma escasa y sin mucha previsión, pues muchas de ellas tienen su área de distribución tan al norte que en invierno apenas algunas aparecen por nuestras costas. Entre estas aves están los colimbos, falaropos, fulmares, gansos y muchos otros que, cuando caían por nuestros lares, constituyen todo un acontecimiento entre los aficionados a las aves. Unas cuantas de estas especies incluso no abandonan nunca estas tierras, por lo que verlas en tierras sureñas resulta absolutamente improbable.

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The Big Year 2013: El retorno del Jedi

27 diciembre

Quedan 4 días

Seguramente os acordéis del Caballero Yeray, hablé de él en la entrada sobre mi viaje a Tarifa (véase aquí). Pues bien, me comunica que está de visita navideña por Gipuzkoa, así que planeamos una visita a Txingudi. No es que tenga pensado que pueda encontrar especies nuevas ¿o si? Posiblemente os acordéis también de cómo en noviembre traté de localizar, sin éxito, una gaviota de Delaware que estaba asentada en la bahía (véase aquí); al parecer ha vuelto a ser vista recientemente, así que sin duda alguna, éste será nuestro objetivo. Y esta vez cuento con una gran ventaja… ¡la Fuerza! perfectamente controlada por el maestro.

Sin dudarlo nos dirigimos primeramente hacia el Paseo del Butrón de Hondarribia, lugar del gusto de nuestra gaviota. Enseguida percibimos la presencia de un buen grupo de gaviotas cercanas al paseo, la mayoría concentradas junto a la salida de una alcantarilla en busca de alimento. Hay gaviotas reidoras, gaviotas cabecinegras, gaviotas sombrías, gaviotas patiamarillas y algún que otro gavión atlántico. Miramos detenidamente una por una y al poco ¡chan! … la gaviota de Delaware. Estoy convencido de que Yeray se concentró con gran atención convocando a la Fuerza para poder dar con el ave.

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Como las reglas del maratón no dicen nada sobre si pueden utilizarse poderes sobrenaturales yo he continuado aprovechandome de esta circunstancia…

311. Larus delawarensis

Con la tarea hecha el resto de la mañana nos dedicamos a pajarear tranquilamente por el puerto de Hondarribia, el cabo Higer y Plaiaundi, pasando un muy buen rato, aunque sin hallar especies nuevas para la lista.

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The Big Year 2013: Por el lejano oeste

29 noviembre – 3 diciembre

Quedan 28 días

Puente de diciembre y viaje rápido al oeste del Cantábrico con el fin de tratar de llegar a las 300 especies en mi lista. Aprovecho además para visitar a unos buenos amigos que hace tiempo no veo y viven en los confines de Asturies, y a quienes debo agradecer su amable hospitalidad.

29 noviembre

Después de dormir en Isla visitamos Santoña, lugar de peregrinación ornitológica para cualquier pajarero, y lugar que promete buenas posibilidades. No tengo muy claro lo que puedo hallar en el lugar, pero algo me dice que puedo encontrar alguna sorpresa. Y la verdad es que la cosa no puede empezar mejor, pues ya en la primera parada, entre ánades frisos, zarapitos reales y muchos más consigo dar con tres eideres comunes y un zampullín cuellirrojo, dos especies que hasta ahora no había visto y que no siempre son fáciles de encontrar.

295. Somateria mollissima

296. Podiceps auritus

De ahí rumbo a Cabo Ajo, lugar en el que yo nunca antes estuve. Me han informado de que es buen lugar para dar con el bisbita de Richard, pero no tengo información detallada sobre el lugar exacto y la estrategia a seguir para encontrarlo, con lo que resulta ser un fracaso. Y es que además nunca antes vi esta especie, por lo que tengo especial interés en encontrarla. Bueno, al regreso hacia Navarra se vuelve a pasr por aquí, con lo que puede haber más oportunidades, y esta vez trataré de informarme mejor.

Parada a comer en Gijón… y pregunta: ¿Habrá alguna gaviota de Delaware en el Parque de Isabel la Católica? Probemos. No, no la hay, pero si hay, entre los gansos, ocas y patos domésticos, un ¡ansar piquicorto! (del que había oído hablar ya y no me acordaba. Y además doy con tres cotorras de Kramer que vuelan chillando por los árboles más altos. Así que sumo otras dos totalmente inesperadas:

297. Anser brachyrhynchus

298. Psittacula krameri

Una vuelta por el paseo marítimo revelan algunos alcas, gaviotas sombrías, gaviones, etc, pero ninguna gaviota excepcional.

Por la noche ya en Prelo en casa de mis amigos, me informan de que cárabos y lechuzas son abundantes en su área y que a menudo cantan junto a su casa, así que crecen en mi las esperanzas de poder añadirlos ese mismo día. Pero a pesar de mi salida nocturna no oigo ni mu…

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1 diciembre

Salida hacia la ría de Eo, me han hablado de un colimbo ártico y unos correlimos culiblancos. Solo una vez antes había estado en Eo, y no me acuerdo muy bien de sus características, pero si que es un lugar bastante grande. Al final la estrategia consiste en seguir la carretera de un lado y de otro tratando de parar en los lugares que tienen algo de visibilidad sobre la ría. Se ve mucho pato, limícola y hasta un águila pescadora devorando un pez, pero ninguna novedad. Rumbo a Castropol, donde he sabido que se suele ver el colimbo, puedo verlo al poco de detenerme junto a la orilla. El bicho está lejos con ganas, pero consigo estudiarlo detenidamente a pesar de sus constantes zambullidas y percibir sin margen de error sus características diagnósticas.

299. Gavia arctica 

De los correlimos culiblancos, que estaban hasta hace pocos días en una playa cercana, ni rastro. En fin… no todo va a ser un éxito rotundo.

BigYear134Esa misma noche vuelvo a salir en busca de cárabos y lechuzas, y me recibe el perro de los vecinos. Ningún estrígido. Por la mañana siguiente uno de mis amigos me cuenta que los cárabos casi no le han dejado dormir, que han estado armando bulla buena parte de la noche… yo, ni me he enterado.

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3 diciembre

Viaje de regreso y esta vez si, con buena información sobre cómo localizar al bisbita de Richard. El día es soleado y tranquilo, así que resulta un placer el paseo. Y ahora ¡si! Al poco de iniciar el paseo suena un característico ‘chip’, y un bisbisa enorme sale volando. Aun pude dar con un par más ¡objetivo cumplido! y además llego a las 300 especies ¡con un bimbo! Ha quedado redondo…

300. Anthus richardi

Aú hay una parada más en Castro Urdiales, donde hay opciones de encontrar al correlimos oscuro. Este limícola (que debería llamarse roquícola, porque yo jamás lo vi andar por los limos) suele verse en Txingudi y Donosti, pero en los últimos años no está resultando muy fácil, y a pesar de mis intentos este otoño aún no he tenido suerte. Un largo paseo por el puerto y la playa hace que de con una gaviota argéntea de 2º invierno, y en unas pequeñas rocas repletas de gaviotas reidoras, cormoranes moñudos y vuelvepiedras entreveo un correlimos oscuro, que rápidamente se escabulle y desaparece… pero lo he visto.

301. Larus argentatus

302. Calidris maritima

Regreso plenamente satisfecho con un balance de ocho especies nuevas añadidas a la lista, más de lo que esperaba. He rebasado las 300 especies y aún quedan 28 días para acabar el año ¿a cuánto podré llegar?

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The Big Year 2013: Buscando una americana encontré un asiático

20 noviembre

Quedan 41 días

Vuelvo una vez más a Txingudi pues me han hablado de una gaviota de Delaware que se está viendo por esta zona. Esta es una gaviota norteamericana que aparece rara vez en nuestras costas, de hecho, hasta no hace muchos años estaba considerada como ‘rareza’ en nuestro país.

Decido pasar por el puerto de Hondarribia, donde ya se ha visto en alguna ocasión, pero ciertamente hay muy pocas aves hoy aquí, y de las gaviotas sólo unas pocas decenas de gaviotas patiamarillas y un par de gaviones atlánticos son los que están presentes. Por si acaso me acerco al cabo Higer y, aunque aquí lo más probable es que no dé con la gaviota americana, si puedo ver si se mueve algo de paso de marinas que pueden acarrear alguna sorpresa… y así es, aunque no hay un paso muy fuerte la sorpresa cae con 4 colimbos chicos volando hacia el oeste, uno sólo y otros tres juntos. Puedo decir que nunca he visto tantos juntos. No obstante es una especie que ya la había detectado el pasado invierno, por lo que no la puedo sumar como nueva.

Después de 40 minutos en Higer bajo hacia Plaiaundi, donde siempre hay una buena variedad de especies. Escaneo atentamente los grupos de gaviotas, pero las especies que encuentro son las normales aquí en estas fechas: patiamarillas, sombrías, reidoras y algún gavión más. Como parece que las gaviotas no están dando sus frutos me dedico a pasear por los caminos observando los pequeños pájaros. En un área en concreto empozo a observar varios mosquiteros y, sabiendo que en las últimas fechas se están viendo algunas especies infrecuentes presto atención a cada ejemplar que sale a mi paso. En un momento dado, cuando un mirlo está llamando mi atención con su algarabía, veo que hay un pequeño mosquitero moviéndose por unos arbustos cerca de mi. Lo enfoco y entonces veo que tiene una larga ceja blanca y dos barras alares: ¡un mosquitero bilistado! Rápidamente se va moviendo entre las ramitas y unos carrizos mientras el dichoso mirlo sigue armando bulla, pero mi atención ha cambiado de objetivo. Puedo ver al mosquitero bien durante unos instantes para retener en mi mente una serie de detalles diagnósticos para su identificación, y seguidamente desaparece entre la espesura. Estoy un buen rato esperando a que aparezca de nuevo, pero sin suerte. Me tengo que marchar y eso es lo que hago, no sin antes notificar al personal del parque de mi observación.

294. Phylloscopus inornatus

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Y así, aunque no cumplo el objetivo marcado me marcho con premio inesperado, y un premio nada malo. Queda tiempo para volver a ver si está por aquí la gaviota de Delaware.

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The Big Year 2013: Un payaso marino

3 noviembre

Quedan 58 días

El aspecto que presenta hoy el mar es más atractivo que el de ayer, el temporal ha arreciado y promete más aves que ayer. Mucha gente no entiende que a los pajareros nos guste tanto salir al campo cuando hace un tiempo tan desapacible, pero si sintieran la misma satisfacción que nosotros al ver los premios que trae no pensarían igual. Además, en las tormentas y temporales hay algo eléctrico, energético que, por lo menos a mi, me carga las pilas… es como si los fuertes vientos se llevaran lejos las preocupaciones del día a día y renovara mi espíritu.

La preceptiva parada en el puerto de Hondarribia revela un págalo pomarino volando cerca de la costa ¿Puede ser síntoma de un día de seawatching tan fascinante como el 29 de octubre? Aquel día hubo un fuerte paso de alcatraces atlánticos, pardelas baleares, negrones comunes, diversas especies de gaviotas… pero lo que verdaderamente destacó sobre la normalidad fueron los 53 págalos grandes, 10 págalos pomarinos, 2 págalos parásitos y 3 págalos raberos: ¡el póker de págalos! Sé que en otros cabos del Cantábrico esto no sería tan excepcional, pero hay que recordar que Higer se encuentra en el último rincón del Golfo de Bizkaia que se evita en buena parte por las rutas migratorias ya que éstas acortan por alta mar. De hecho, que yo sepa esta es la primera vez que se registran las cuatro especies de págalos en una misma jornada de observación.

BigYear127Permanezco durante una hora en el cabo; el paso es bueno, con unos 300 alcatraces/hora y hasta 35 págalos grandes y 4 pomarinos. Pasan también pardelas sombrías y baleares, algunas gaviotas tridáctilas y enanas, entre otros. Pero dedico una especial atención a los álcidos, ya que hasta ahora sólo he sumado alca y arao. Y mi esfuerzo tiene premio: cuento hasta ¡8 frailecillos!

293. Fratercula arctica

Esta ave marina siembra simpatías por su peculiar aspecto, con ese pico tan colorido que podría recordarnos al maquillaje de un payaso. En invierno presentan unas tonalidades más discretas, que es lo que yo aprecio hoy a pesar de la distancia.

Después el invierno se reveló muy duro con estas aves, muchas murieron por los fuertes temporales que se han ido sucediendo entre diciembre y febrero.

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Recuerdo que de crío tenía un libro de fauna marina y mi ave favorita era, sin duda, el frailecillo atlántico.

The Big Year 2013: Pelágicas

5 octubre

Quedan 88 días

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El ínclito Gorka Ocio… si no dice “txabalote” cada cinco minutos entonces no es el auténtico.

Hoy es un gran día, mi amigo Gorka Ocio me ha invitado a una de las salidas en barco de Verballenas.com, navegando desde el puerto bizkaino de Santurtzi por el Mar Cantábrico en busca de cetáceos y aves marinas. Después de una noche con más alcohol del recomendado y menos horas de sueño de las razonables (sobre todo para lo que se viene encima) nos embarcamos bien temprano y salimos de puerto con las primeras luces del día. El mar no está muy picado, lo que contribuye a una rápida recuperación por mi parte… nunca me he mareado en el mar, pero también hay que decir que nunca antes me he embarcado en estas condiciones. No obstante un pinto de tortilla, un té, el aire fresco y las enormes ganas de vivir esta experiencia pueden a cualquier malestar que pudiera provocar un naufragio en las bodegas del yate o asomándome por la borda de atrás.

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Navegamos en dirección nor-noreste con bastante buena mar y algún que otro chaparrón, aunque la pericia del patrón permite ir evitándolos en buena medida. No vemos muchas aves, pero afortunadamente las vemos de muchas especies, lo que me ayuda a sumar más especies de las esperadas…

278. Sterna paradisaea

279. Puffinus griseus

280. Stercorarius pomarinus

281. Stercorarius longicaudus

282. Oceanodroma leucorhoa

283. Stercorarius parasiticus

284. Phalaropus fulicarius

¡Hasta 7!

Particularmente emocionante resulta un momento en el que nos acercamos a unos arrastreros que estaban rodeados de aves: gaviotas patiamarillas, gaviotas sombrías, alcatraces atlánticos, pardelas baleares, págalos pomarinos, págalos parásitos y hasta algún págalo rabero (de esta especie vemos hasta 3 ejemplares).

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Esto no es todo, porque además de estas aves vemos delfines, calderones y hasta los míticos zifios de Cuvier… así que el día, de hasta 10 horas de barco, es de lo más fructífero. Eskerrik asko Gorka…

The Big Year 2013: Temporal en la costa

6 febrero
Quedan 328 días

¡Hoy si! Hoy anuncian temporal en la costa: vientos del noroeste de más de 100 km/h y olas de hasta 8 metros. Sin pensarlo mucho decido marcharme a Txingudi con la esperanza de que este tiempo haya arrastrado a algunas aves hasta la costa. Durante el viaje la nieve, la lluvia y el viento me acompañan zarandeando mi coche, así que preveo un buen día para mis intereses.

Serreta mediana fotografiada mientras el temporal no me lo ponía nada facil (iPhonescoping).

Según llego y entro por Irun ya se perciben los efectos del temporal, hay un buen número de gaviotas en zonas muy interiores del estuario, es un buen presagio. Hago mi primera parada en el puerto de Hondarribia, donde apenas puedo salir del coche por el fuerte viento. En un lugar protegido me pongo a mirar hacia la bahía y enseguida descubro una serreta mediana y un buen grupo mixto de gaviotas con cabecinegras, sombrías y un jóven de tridáctila.

138. Mergus serrator
139. Rissa tridactyla

Tratando de mantener mi posición a pesar del viento, la lluvia y el granizo.

Desde este lugar se adivina un mar salvaje con olas impresionantes y muy encrespadas, así que, siguiendo mi ruta habitual, sigo hacia el cabo Higer. El viento es considerable, demasiado fuerte como para colocar el telescopio. Mirando con binoculares adivino muchas aves marinas volando a ras de agua, con lo que me decido a buscar un parapeto que me permita hacer algo de observación. Hace décadas, cuando veníamos a hacer seabirdwatching a Higer, solíamos aprovechar las ruinas de la discoteca que había en este lugar para refugiarnos y la verdad es que era un lugar perfecto para realizar esta actividad, ya que tenía una larga terraza cubierta abierta al mar en la que se estaba a salvo de viento y lluvia. Estas ruinas desaparecieron, con lo que hoy en día la situación para esta actividad es bastante desfavorable cuando el tiempo es tan adverso. Finalmente me acomodo detrás de los restos de un murete que me protegen del viento y permiten observan una porción del mar. Desde aquí voy viendo numerosas aves marinas que luchan contra el viento o que se balancean entre ola y ola: alcatraces atlánticos, alcas, araos, gaviotas tridáctilas, gaviotas cabecinegras, gaviotas sombrías, algún que otro págalo grande, gaviota enana, pardela cenicienta y pardela balear. Pero sin duda la mayor sorpresa la constituyó un joven de gaviota de Sabine que pude observar durante breves instantes entre el oleaje.

140. Uria aalge
141. Calonectris diomedea
142. Hydrocoloeus minutus
143. Puffinus mauretanicus
144. Stercorarius skua
145. Xema sabini

Algunas de las especies observadas desde el cabo Higer: 1. gaviota cabecinegra, 2. gaviota enana, 3. gaviota de Sabine, 4. pardela cenicienta, 5. gaviota tridactyla, 6. pardela balear, 7. alcatraz atlántico, 8. cormorán moñudo (este iba en el otro sentido), 9. arao común, 10. alca común, 11. págalo grande.

Estuve aproximadamente en este lugar una hora, hasta que los chaparrones y granizadas comenzaron a ser más frecuentes y no dejaban espacio para la observación. Me marché entonces a Plaiaundi llegando en el momento que iba bajando la marea y las aves comenzaban a movilizarse en busca de los limos al descubierto. Destacar las grandes concentraciones de gaviotas, especialmente de gaviota cabecinegra, que supone varios cientos de aves, y también a la presencia de una ¡barnacla carinegra!. Voy prestando atención a todas ellas aunque no encuentro nada excepcional. Limícolas, colimbos y zampullines pueblan también esta zona, con lo que amenizan el rato.

146. Branta bernicla

Antes de marcharme aún miro brevemente en la laguna de San Lorentzo, con alguna sorpresa…

147. Platalea leucorodia

Pensándolo después me di cuenta de que la gaviota de Sabine llevaba quizás 20 años sin verla. La sorpresa por dar con ella y esta circunstancia que comento la hicieron merecedora de ser el “pájaro del día”.