Un motivo más para conservar la alondra ricotí

Se trata de un pájaro pequeño y pardo que corretea por un secarral… y, sin embargo, es una de las aves que más quieren ver los pajareros extranjeros que vienen a Navarra: me refiero a la alondra ricotí.

La película suele tener el siguiente guión: llegamos al lugar indicado, paramos el vehículo con cuidado de no salirnos de la pista, bajamos las ventanillas y permanecemos en silencio. Al poco tiempo escuchamos un corto canto aflautado que nos revela la presencia de la ricotí. Toca entonces mirar con mucha atención en la dirección desde la que suena este maravilloso canto… a veces sólo pasan unos instantes, otras incluso horas… y a veces nos vamos sin verla, otras habiendo tenido apenas un atisbo de esta alondra de pico largo y otras disfrutamos de magníficas vistas de algún individuo posado en lo alto de un arbustillo. Sea como fuere siempre resulta una experiencia emocionante y satisfactoria… de esto trata pajarear. Una vez consideramos es el momento oportuno abandonamos el lugar discretamente, la mayoría de las veces sin echar pie a tierra para no incordiar.

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Adulto de alondra ricotí (Chersophilus duponti) en el sur de Navarra.

Durante la pasada primavera (una más desde hace muchos años) llevé a unos cuantos clientes a observar este alaúdido para vivir una experiencia como la que aquí he narrado. La distribución mundial de la alondra ricotí se limita al norte de África (Argelia, Libia y Egipto), donde vive la subespecie margaritae, y a la Península Ibérica, donde encontramos la subespecie nominal. Su situación no es nada buena, y ello quedó de manifiesto en Workshop Nacional sobre la Alondra ricotí que se celebró en junio de 2015 y en la que numerosos expertos analizaron qué se conoce, cuáles son las amenazas y qué podría hacerse para mejorar su estado de conservación.

Las nuevas estimas poblacionales han arrojado una población de unos 4.000 machos a nivel nacional, una cifra notablemente inferior a lo que se creía (¡ojo! Son datos basados en el segundo censo nacional realizado entre los años 2004-2007). Para Navarra se aporta la cifra de unos 60 machos, una cifra pequeña y que quizás se haya reducido algo en la actualidad.

Una de las mayores amenazas registradas es la instalación de parques eólicos en las zonas de cría de estas aves, unos terrenos aparentemente yermos y de escaso valor, pero que atesoran valiosas poblaciones de ésta y otras especies esteparias. Ha quedado bien comprobado además, que en los lugares con ricotíes en los que se han instalado molinos éstas aves han desaparecido en su totalidad, lo cuál deja clara la incompatibilidad de este uso con esta especie.

Casualmente existen propuestas de instalación de alguno de estos parques en alguna de las mejores áreas de alondras ricotíes de Navarra (propuesta que está aprobada por el Parlamento de Navarra, si no me equivoco), lo que supondría todo un desastre para esta y otras especies de alto valor que habitan en la zona.

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Esta primavera pude observar en varias ocasiones la secuencia de cebas de pollos ya casi volantones, parte de la cuál fue recogida en imágenes por Eija Putkuri con gran fortuna, pues es un hecho que rara vez somos capaces de observar (Foto: Eija Putkuri).

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Pollo de alondra ricotí reclamando alimento a un adulto (Foto Eija Putkuri).

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Aquí se aprecia el magnífico camuflaje logrado por esta especie, tanto en el pollo como en el adulto (Foto: Eija Putkuri).

La simple presencia de este ave ya debería ser por si sola motivo suficiente para evitar actuaciones como ésta; su grado de amenaza y gran valor son razones con peso de sobra (apoyadas por la actual legislación). Pero me gustaría aportar un motivo más que normalmente no suele tenerse en cuenta y que sin embargo está ahí: y son estos turistas ornitológicos que vienen a observar esta reliquia ornitológica. Muchos de ellos tienen como motivación única del viaje ver este pájaro, para que nos hagamos una idea de la atracción que tiene una especie así. Y además, durante la visita no nos limitamos a la mera observación, sino que hablamos e interpretamos sobre el medio, por qué estas aves están ahí, cuál es su situación y problemática… una labor de educación y sensibilización.

Afortunadamente en Navarra aún existe algún lugar donde se puede practicar la observación de esta especie de forma respetuosa y sostenible (en este sentido la labor del guía resulta fundamental) y el dinero que dejan estos turistas en contratar un guía, en alojarse, en comer, en el transporte… es un beneficio tangible para la economía local.

Muchos (si no todos) de estos turistas estarían encantados de poder colaborar de alguna forma a la conservación de estas aves, así que convendría tenerlos en cuenta para habilitar políticas y acciones de protección, no se nos olvide. El secarral ese está más vivo de lo que a primera vista parece.

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